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Sin miedo a rebelarnos

Cuando tenemos razón, las empresas de limpieza debemos defenderla. A menudo, sin embargo, nos da miedo intentarlo. Sobre todo cuando somos pymes y son la administración pública o las grandes compañías las causantes de esas injusticias.

En esos casos, aunque no siempre sea fácil, debemos actuar correctamente, poner las cosas en su sitio y, llegado el momento, denunciar lo sucedido. Si la razón nos asiste, no debemos cruzarnos de brazos y dejar pasar las cosas.

Por nuestro propio bien. Por el de todo el sector profesional de la limpieza.

Un caso real

Queremos relataros, desde nuestra experiencia y circunstancias, un hecho inaceptable ante el que no nos hemos conformado. Defendimos nuestros derechos y, al obrar en consecuencia, recuperamos nuestro dinero y nuestra dignidad.

Todo comenzó el 1 de agosto de 2016, fecha en la que asumimos el contrato de servicios de limpieza para las dependencias del Ayuntamiento de Pedrola, tras ser adjudicatarios en la licitación pública convocada al respecto. Empezamos con la lógica ilusión de comenzar un proyecto… pero, desgraciadamente, nos duró muy poco: el tiempo que nos llevó conocer a los responsables del ayuntamiento, especialmente a su alcalde.

El problema comenzó porque esta corporación municipal incluyó en los pliegos de su licitación un centro más que en los años anteriores, aunque sin incrementar el número de horas de servicios de limpieza contempladas. Ello provocó un error de cálculo en las propuestas presentadas.

Sin embargo, la cosa se nos complicó todavía más cuando descubrimos que ninguna de las operarias de limpieza subrogadas quería asumir los trabajos en dicho centro nuevo. Con todo, reorganizamos nuestros servicios en tiempo récord y elaboramos los plannings de trabajo para solucionar el asunto.

Estábamos en pleno mes de agosto. Recién aterrizados en el contrato y con la mitad del personal —tanto propio como del consistorio— de vacaciones. Pese a las dificultades conseguimos dar respuesta a las necesidades del contrato… pero se produjo un desencuentro. Un error de comunicación o previsión hizo que nadie entregara a nuestras empleadas las llaves del nuevo centro —el cual permanecía cerrado en esas fechas—, por lo que durante esa quincena de agosto no pudimos desempeñar en él nuestro trabajo.

En septiembre de 2016 el Ayuntamiento de Pedrola nos advirtió de lo ocurrido. Alcanzamos con ellos el acuerdo verbal de compensar esas 6 horas de trabajo no realizadas con una limpieza general. Se mostraron conformes y enviamos desde Zaragoza a una brigada específica para ello, dando el conflicto por resuelto.

Pero no fue así, ni mucho menos. Al mes siguiente nos llegó un comunicado por escrito anunciándonos que habíamos sido penalizados con 2900 € por incumplimiento de contrato. Una decisión no solo injusta, sino también preocupante. Porque ya habíamos resuelto la incidencia de mutuo acuerdo y porque 6 horas de limpieza no valen casi 3000 euros.

Nos reunimos personalmente con ellos para hacerles entender la injusticia que habían cometido, pero días después volvieron a reafirmarse en su decisión y nos descontaron ese importe de una de nuestras facturas. En noviembre, indignados por los hechos y asustados con semejante comportamiento caciquil dispuesto a sancionar desmesuradamente el más mínimo error, comunicamos nuestra voluntad de retirarnos del contrato.

Así lo hicimos.

Y no nos conformamos.

Como consideramos que se había cometido una enorme injusticia con nosotros, nos reunimos con nuestros abogados y decidimos denunciar lo sucedido. Lo hicimos por Rodila Plus, pero no solo. También por aquellos profesionales de limpieza que en el futuro van a trabajar con este ayuntamiento. Para que este cliente no pueda seguir actuando de este modo, aportando nuestra pequeña gotita de contribución a la dignificación de este sector.

Sentencia favorable para las empresas de limpieza

El proceso judicial duró más de un año, con todas las consecuencias derivadas que implica, las cuales tuvimos que asumir desde nuestra condición de pyme. Teníamos razón, por lo que finalmente la sentencia condenó al Ayuntamiento de Pedrola, costas incluidas.

Así, junto al dinero recuperamos la dignidad y la tranquilidad profesionales.

Por eso, además, hemos decidido hacer público lo sucedido. Para animar a todos a no conformarnos con lo injusto o indebido. Para que las empresas de limpieza, y las pymes en general, denunciemos sin miedo los excesos y la malas prácticas de la administración pública o de las compañías poderosas, si es que se producen. Es el único camino para evitar que sigan obrando así de mal, perjudicándonos a todos. Es el único modo de mejorar, poco a poco, el horizonte profesional de la limpieza.

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