En nuestra empresa somos absolutamente conscientes de que la formación para el emprendimiento es un activo muy valioso en nuestra sociedad. Y no solo por su capacidad para despertar vocaciones hacia la creación de empresas y el autoempleo, también porque permite transmitir valores estimulantes para el bien común y el desarrollo personal.
Nuestra gerente, Lidia Rodila, es un ejemplo vivo de cómo emprender ha transformado e inspirado una nueva vida. En este caso, la de una mujer muy joven, emigrante y llena de sueños, proyectos y expectativas que decidió perseguir y consiguió alcanzar en España.
El pasado jueves 6 de febrero, nuestra fundadora participó en una nueva sesión formativa realizada en el formidable marco que siempre representa el Patronato Benéfico Social Nuestra Señora de los Dolores. Esta institución, un referente del compromiso social en nuestro país, lleva más de 50 años ayudando a las familias desde Zaragoza, principalmente a través de la educación y la capacitación profesional.
Certificado de profesionalidad de Creación y Gestión de Microempresas
En esta ocasión, los alumnos que aspiran a recibir el certificado profesional de creación y gestión de microempresas impartido por el patronato NSD compartieron con Lidia una clase experiencial de alrededor de una hora.
El objetivo era compartir un testimonio vívido, real y absolutamente práctico sobre los conocimientos que están aprendiendo en el Módulo 1788: Planificación e iniciativa emprendedora en pequeños negocios o microempresas. Dicho de una manera más llana, aprovechar la experiencia de vida de una emprendedora con la que todos los presentes se identifican fácilmente.
El perfil de los asistentes es el de personas de entre 45 y 50 años, con un notable bagaje profesional y académico, que se están planteando autoemplearse o montar su propio negocio. Durante esta sesión en el Patronato, se sintieron especialmente motivados ante la oportunidad de conocer de primera mano de la ponente cómo se planteó crear su empresa, qué pasos tuvo que dar y quién la asesoró. Asimismo, estaban muy interesados en conocer el criterio de Lidia sobre el perfil competencial idóneo para crear, gestionar y liderar proyectos en los tiempos actuales.
Formación para el emprendimiento en primera persona
En cuanto Pepe Povar —responsable de formación del Patronato Los Dolores— contactó con nuestra gerente para solicitar su presencia, Lidia tuvo claro qué tipo de charla debía impartir a aquel público selecto: una experiencia de vida sincera, vívida, proyectada desde el corazón hasta el corazón de sus oyentes. Una presentación que iría salpicada, además, de las lecciones, los aprendizajes y las conclusiones obtenidos durante este camino emprendedor propio que pronto cumplirá veinte años.
Fiel a sí misma, Lidia Rodila compartió los conceptos y los valores que le han hecho bien durante su desarrollo profesional: ilusión, utopía, disciplina y coherencia. Sobre este término, la primera acepción de la RAE resulta estimulante: «Conexión, relación o unión de unas cosas con otras».
Partiendo de esta definición, Lidia la ha aplicado de una manera personal en un sentido inspirador algo diferente, orientado a «no ser necesariamente coherentes ni en todo momento; al menos, respecto a lo impuesto y lo que se espera de nosotros. Desde el respeto a lo que hicieron nuestros padres, no estamos obligados a ser como ellos; al contrario, muchos emprendedores respondemos a una llamada interna e irreprimible de librarnos de la herencia familiar en busca de un camino propio, absolutamente personal».
Asimismo, reflexionó en voz alta al considerar que cuando se emprende un proyecto, ayuda mucho no tener alternativa. Sin plan be ni colchón de seguridad, luchas con uñas y dientes. «Siempre he saltado sin red —se sinceró—, sabiendo que si me caía no habría nadie que me recogiera; lejos de limitarme o frenarme, posiblemente me dio fuerzas para construir y agitar unas alas a mi medida. Gracias a ellas ignoré primero y perdí después el miedo a caer, antes de aprender a volar y descubrir que podía elevarme por encima de mí misma».
Formación para el emprendimiento: economía, ahorro y otras recomendaciones
Tras emprender, las cuentas han de cuadrar todos los meses. Así, la supervivencia del negocio depende en buena parte de valores como la austeridad y el ahorro. Aunque también hay que saber invertir para crear riqueza; la clave está en optimizar la gestión económica. En palabras de Lidia, «la mayoría de los comienzos exigen desenvolverse con recursos escasos y tener muy claro cuánto cuesta la vida. Resulta imprescindible si, como fue mi caso y el de la gente corriente, no procedes de una saga empresarial ni cuentas con un capital inicial importante».
Añadió, inspirándose en la famosa frase del gran poeta Antonio Machado, que «cuando el emprendedor tiene la idea y las ganas de trabajar, hace camino al andar». ¿Quién le iba a decir a este literato que su mensaje potenciaría la formación para el emprendimiento?
¿Para quién trabajamos?
Durante el desarrollo de esta sesión formativa sobre emprendimiento, cierta alumna le planteó una pregunta interesante: «¿En qué te diferencias de las personas que trabajan para ti?». Lidia le respondió con autenticidad, desde su propio bagaje: «En realidad, no trabajan para mí, sino para sí mismos en un proyecto que yo fundé. Me levanto todos los días del año a las cinco y media de la mañana, veinticuatro siete, porque para mí trabajo yo, nadie más».
Tras un elocuente intercambio de miradas con su interlocutora, continuó su explicación: «Yo no te puedo hablar de las macroempresas ni de sus directores generales; pero la vida de los empresarios que dirigen una pyme es muy diferente a como suelen pintarla. Si vas a ser una emprendedora —que estoy segura de que lo lograrás—, debes saberlo. Tendrás que trabajar para ti y para tu equipo. Mucho. Siempre».
La fundadora de Rodila Plus siguió abriéndose a los presentes al afirmar que no cree que los trabajadores le deban nada. «Estoy segura de que nadie debe nada a nadie. Tratamos de trabajar juntos como equipo. Algunas personas permanecen más tiempo en la empresa; otras menos, según sus circunstancias. Todos recorremos nuestro camino. Por lo tanto, siempre estamos trabajando para nosotros mismos. Porque con esa actividad y con su rendimiento sacamos adelante nuestro proyecto vital».
Colaborar significa ‘co-laborar’; es decir, trabajar juntos. Por ello es esencial, cuando el día de mañana se acaba siendo empresario, tratar con exquisito cuidado y bonhomía a cuantos trabajan en la empresa. Ellos encarnan su marca, la representan, la transmiten. En el futuro, si ya no trabajan en ella, la rememorarán y la comunicarán con sus palabras, sus acciones, sus aprendizajes y sus emociones.
Las personas somos recordados por nuestras obras y nuestros sentimientos. Por lo que aportamos a las vidas de cuanto nos rodean. En el caso de los empresarios, «aquellos con quienes colaboramos y compartimos tiempo y proyectos nos recuerdan de algún modo durante toda su existencia profesional. ¿No os parece precioso pensar que se acuerdan de ti con una sonrisa y sensaciones positivas?».
En Rodila Plus apostamos decididamente por la formación para el emprendimiento. Por eso hemos querido compartir contigo estas ideas, testimonios y creencias destinados a impulsar a futuros emprendedores. La experiencia vital de nuestra fundadora puede ser para todos ellos una luz inspiradora. Por fortuna, los seremos humanos somos y seremos las huellas que dejamos.







