Desde Rodila Plus queremos hacernos eco de la última iniciativa adoptada por la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (ASPEL), en relación a un aspecto que nos afecta a todas las empresas de limpieza españolas. Alude a un ámbito siempre controvertido, el de las licitaciones públicas, las cuales están invadiendo los límites de la negociación colectiva en nuestro sector… de manera progresiva.
Tomando como punto de partida el comunicado emitido por ASPEL, la aplicación literal del artículo 145 de la Ley de Contratos del Sector Público está invadiendo la negociación colectiva sectorial, porque está considerando puntuables aspectos específicos que forman parte de ella y, al hacerlo, se está desnaturalizando el necesario —y autónomo— diálogo social.
¿Cuál es el problema? Pues que el citado artículo recoge que la «valoración podrá incluir aspectos medioambientales o sociales, vinculados al objeto del contrato». Se mencionan como ejemplos la conciliación de la vida laboral, la estabilidad del empleo, la contratación de más personas para el desempeño del trabajo y la mejora de las condiciones laborales o salariales, entre otras posibilidades. Se trata, en todo caso, de propósitos loables. Pero en la práctica están derivando en injusticias y generando desmotivación, pérdida de rendimiento y una disminución en la calidad de los servicios.
Una ley malinterpretada
Los hechos establecen que se están modificando los convenios colectivos en cada contratación pública de un servicio de limpieza. Al ser los anteriormente citados baremos puntuables, se da la paradoja de que el sistema está perjudicando a quienes debería beneficiar.
Como solución, los profesionales de la limpieza, encabezados por ASPEL, pedimos a los responsables de contratación de las administraciones públicas que respeten al 100 % los convenios de nuestro sector.
Sin embargo, en la actualidad se están valorando las propuestas de los licitadores con valores ajenos a la calidad, por lo que se está fomentando la discriminación y el descontento.
Un criterio único
Como ASPEL, desde Rodila Plus proponemos el concepto valor óptimo. Es una guía
—presentada el verano pasado— que hace posible clasificar las ofertas presentadas con criterios reales de calidad de servicio —incluidas también las condiciones de trabajo— y permite ponderarlas de un modo uniforme.
El sistema viene avalado por las empresas y los sindicatos de nuestro sector en Europa, y cuenta con el apoyo financiero de la Comisión Europea.
Ha llegado, pues, el momento de superar la dictadura del precio como criterio de selección y reemplazarla por los auténticos indicadores de la calidad en los servicios de limpieza: la experiencia, la cualificación, la selección y contratación de los trabajadores, las condiciones laborales, las prevención de riesgos, la salud, la formación, etc.
Todas las empresas de limpieza debemos ser comparadas, evaluadas y elegidas según la calidad de nuestro desempeño. Sin poner en riesgo, al hacerlo, el convenio colectivo por todos aprobado. La ganancia será cuádruple: para las empresas, para los trabajadores, para los clientes y para la sociedad en su conjunto.




