La transparencia se ha convertido en un valor cada vez más destacado en nuestra sociedad. Se exige a los gobernantes, a los partidos políticos, a las instituciones, a los cuadros directivos de las principales organizaciones y, cada vez más, también a las empresas medianas y pequeñas que nos desenvolvemos en diferentes entornos. Se trata de un signo de los tiempos y, desde luego, es un objetivo-tendencia con el que todos podemos salir beneficiados.
Pero, ¿qué es la transparencia? La RAE la define como la cualidad de transparente y, a este, entre otras acepciones, como aquello que se deja admirar o vislumbrar sin declararse o manifestarse, o lo que es tan claro o evidente que puede ser comprendido sin duda ni ambigüedad.
La transparencia empresarial, en consecuencia, consiste en abrirse informativamente a los distintos públicos para poder ser fácilmente comprendidos. Se trata de una actitud nacida para crear un entorno de confianza que permite acceder a la información, comunicarse abiertamente —en una doble dirección— e involucrar a los profesionales en la toma de las decisiones. Representa un valor, sin duda, beneficioso para todos: empresas, empleados y clientes, ya que contribuye a configurar un escenario abierto, de máxima credibilidad y confianza, positivo para todos.
En Rodila Plus, una empresa de servicios generales de limpieza moderna y eficiente que aspira a consolidarse como un referente de calidad, fiabilidad y gestión corporativa en el sector nacional, nos planteamos la transparencia como un objetivo de mejora a corto plazo. Ya estamos trabajando en ello. Y no solo porque es una exigencia cada vez más valorada en las contrataciones públicas y privadas, sino, sobre todo, porque creemos firmemente en ella.
¿Un conflicto de transparencia?
Por ello, entre otras cosas, recordamos aquí una situación reciente que nos sucedió en la licitación técnica para el Servicio de limpieza de las estaciones de Sils, Caldes de Malavella, Girona, Flaçá, Figueres, Figueres-Vilafant, Llançá, Portbou, Ripoll y Torelló planteada por la delegación de ADIF en Girona. Nos presentamos a ella y, extrañamente, después de haber ganado 19 contratas similares de ADIF en los últimos meses —para limpiar estaciones e instalaciones con exigencias técnicas semejantes—, recibimos la sorprendente noticia de que no habíamos superado el umbral mínimo técnico exigido, por lo que nuestra propuesta económica no llegó a ser contemplada. Resulta una situación verdaderamente extraña que, en este caso concreto, fuéramos considerados no-aptos cuando en todos los demás hemos sido elegidos como la mejor alternativa.
Disconformes con la situación, recurrimos al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales. Si bien es cierto que se nos reconoció una subida parcial en los criterios de valoración aplicados —por lo que teníamos, en su opinión, una parte de razón—, esta no fue suficiente para superar el umbral establecido, por lo que finalmente no pudimos acceder a la última fase de la licitación. No queremos pensar mal, por supuesto, pero nos resulta inexplicable esta circunstancia: la mejor oferta de servicios de limpieza para la mayoría de las licitaciones de ADIF se convierte en no apta en una sola de ellas.
En fin, de todo se aprende en esta vida. Sin duda, poner luz y taquígrafos en todo lo que hacemos las empresas, las organizaciones y las instituciones va a ser cada vez más importante para acabar con los sinsentidos, las incoherencias y los oscurantismos que todavía se mantienen en determinadas situaciones.
Por eso, desde Rodila Plus queremos ser ejemplo de empresa de limpieza transparente, abierta, confiable y creíble.
Y ya estamos trabajando, decididamente, en ello.




