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Cuando limpiar es abrir puertas al futuro

Tras limpiar y gestionar de lunes a viernes, las tardes de estos últimos días suelen tener un halo especial. El ritmo de la semana laboral empieza a descender, las pantallas de los ordenadores se van apagando y las mentes se preparan para el descanso del finde.

Además, en Rodila Plus —y de manera especial para nuestra gerente, Lidia Rodila— existen viernes que rompen todas las rutinas y se convierten en jornadas de conexión humana. Son esos días en los que la actividad no se mide en presupuestos o balances comerciales, sino en el valor de las herramientas de vida que se comparten y en las miradas de superación que se reciben a cambio.

Quienes conocemos a Lidia sabemos que concibe el éxito empresarial devolviendo a la sociedad una parte de cuanto la vida y su entorno han otorgado a su empresa. Para ella, la responsabilidad social no es un distintivo o una medalla para colgarse en la solapa; es una filosofía viva que practica con regularidad y constancia.

Por eso, las acciones solidarias y formativas que protagoniza no son eventos aislados ni anecdóticos en nuestro calendario. Reflejan una constante que define nuestra identidad corporativa, una forma de recordar que detrás de cada rincón que limpiamos hay, ante todo, personas y proyectos de vida. No puede ser de otra manera: nuestra misión es poner el corazón y hacer brillar el futuro.

Índice

  • Un viernes distinto en la Obra Social El Carmen
  • 6 hombres y un encuentro cargado de iniciativa
  • Superando retos con brío y actitud
  • Gira y gira la rueda de la vida

Un viernes distinto en la Obra Social El Carmen

El pasado viernes 5 de junio, coincidiendo con el tramo final de la jornada semana, Lidia dedicó la tarde a impartir un curso de formación dentro de la Obra Social El Carmen, concretamente en una de las casas de acogida que esta admirable entidad gestiona en el barrio zaragozano de El Arrabal.

Este centro realiza una labor inmensa, a menudo silenciosa pero absolutamente crucial: ofrece un hogar temporal y un asidero vital a quienes transitan por momentos de gran dificultad. Al cruzar el umbral de ese domicilio, la acogida por parte del responsable del centro, Eduardo, no pudo ser más cálida y entusiasta. Su cercanía, sus facilidades y su apoyo incondicional confirmaron lo que siempre defendemos: cuando las voluntades se suman sin reservas en favor de una causa noble, el camino se allana por completo.

6 hombres y un encuentro cargado de iniciativa

En esta ocasión, compartimos la formación con los seis varones que actualmente residen en la vivienda. Aunque todos ellos se encuentran en una situación personal de vulnerabilidad, guardan en su interior un deseo inmenso de aprender, superarse y encontrar nuevas oportunidades.

La sesión comenzó en torno a una mesa común, en un ambiente distendido y de absoluto respeto mutuo. Al fondo, una pizarra recordaba los conceptos esenciales que guiarían la jornada: salud, higiene, responsabilidad y el valor de mantener una actitud constructiva.

Las personas se convierten en lo que piensas de ellas

Lidia inició el encuentro desglosando la parte teórica del curso. Es decir, explicando con detalle la naturaleza de los productos químicos y el uso correcto de las herramientas básicas de limpieza. Sin embargo, lo más enriquecedor de este preámbulo fue el enfoque empático y humano con el que se impartió.

En Rodila Plus, compartimos una reflexión que sintetiza nuestra manera de entender las relaciones y el liderazgo: «Creo profundamente que la gente se convierte en aquello que piensas de ellos», suele decirnos Lidia Rodila.

Esta máxima, que aplicamos cada día con nuestros colaboradores más directos, cobró una fuerza inusitada en aquella sala de El Arrabal. Al mirar a esos seis alumnos más allá del prisma de sus dificultades actuales, reconociéndolos como profesionales en potencia, el ambiente se transformó por completo. La dignidad y la confianza mutua se convirtieron en las grandes aliadas de una tarde extremadamente productiva.

Aprender a trabajar trabajando

La teoría es necesaria, por supuesto. Pero si no va acompañada de la práctica y la experiencia en primera persona, suele diluirse rápido. Por ello, con su energía característica, Lidia no tardó en acelerar el momento para dar el paso definitivo: «No hay mejor forma de aprender a trabajar que trabajando».

Así que, de manera unánime, todo el grupo se puso manos a la obra sin dudarlo. Dejaron atrás los apuntes y pasaron a la acción directa, asumiendo juntos el reto de realizar una limpieza general del inmueble, de arriba a abajo.

¿Nos ponemos a limpiar?

El reto no consistió en realizar un simulacro ni en limpiar una estancia de prueba. El objetivo era transformar por completo el espacio que habitan colectivamente. Nuestra Lidia asumió la dirección del equipo de trabajo desde el primer momento. Ahora bien, no lo hizo desde la cómoda distancia de una pizarra, sino integrándose como una compañera más que arrima el hombro en las tareas más exigentes. Juntos limpiaron cristales, repasaron marcos, desinfectaron estancias comunes y organizaron cada rincón del hogar.

Ver a nuestra gerente con el limpiacristales en la mano, coordinando las tareas codo con codo con los asistentes, refleja a la perfección el tipo de liderazgo que practicamos. Ya en nuestra oficina, Lidia nos comentaba después, con los ojos brillando de orgullo y emoción al terminar la jornada, que había tratado al equipo exactamente igual que si fuesen operarios cualificados de nuestra plantilla: «Y, la verdad, así me han respondido. Como auténticos profesionales».

Superando retos con brío y actitud

Por supuesto, no faltaron las dificultades técnicas inherentes a una vivienda de uso continuo y con soleras que requieren cuidados específicos. En nuestro día a día, disponemos en nuestras instalaciones de un arsenal tecnológico avanzado que facilita enormemente las limpiezas generales más complejas.

En este caso, al enfrentarse a ciertos suelos porosos que acumulaban suciedad incrustada, Lidia echó de menos la ayuda de nuestros equipos industriales. Como nos confesó con total sinceridad al terminar: «No hemos podido explicar ni tocar nada de maquinaria, se había planteado un curso básico de limpieza general de una vivienda. Nos hubiera venido muy bien poder tener una máquina de vapor y una rotativa, porque nos hemos encontrado con suelos porosos que es habitual tratar con esa maquinaria».

Con todo, la falta de recursos técnicos se suplió con creces con la mejor de las herramientas: la actitud y el esfuerzo compartido. Semejante equipazo no se amilanó ante la ausencia de maquinaria industrial; al contrario, sus integrantes sacaron el trabajo adelante con un brío, una fuerza y unas ganas admirables.

Haciendo balance tras limpiar

El balance final de este viernes por la tarde trasciende el hecho objetivo de haber dejado una vivienda reluciente. La verdadera transformación se obró en el interior de cada uno de los participantes. Ojalá esta pequeña colaboración de Rodila Plus sirva como un doble impulso para todos ellos:

  1. Por un lado, estamos convencidos del beneficio inmediato que ha supuesto en su día a día. Ahora pueden mantener en un estado óptimo de higiene y confort el hogar de acogida que los cobija.
  2. Por otro, y posiblemente el más importante, porque se ha sembrado una semilla que podría germinar mañana. Haber adquirido estas nociones básicas de limpieza general les ha dotado de conocimientos prácticos; es decir, de herramientas útiles con las que llamar a nuevas puertas laborales que tal vez se les abran en un horizonte cercano.

Gira y gira la rueda de la vida

En Rodila Plus hemos hecho nuestra la sensibilidad de Lidia Rodila hacia esta realidad social. Ciertamente, la vida no es una línea recta; suele ser una noria impredecible. En consecuencia, somos totalmente conscientes de que la rueda de la vida puede girar en cualquier momento, situándonos en escenarios inesperados.

Por eso, miramos el presente de estas seis personas con un respeto infinito, y su porvenir con una enorme dosis de esperanza. Confiamos de corazón en que cada una de sus situaciones mejore más pronto que tarde. Deseamos que este viernes formativo sea solo el primer peldaño hacia una nueva etapa de estabilidad, empleo y bienestar.

Nos marchamos del barrio de El Arrabal con el corazón henchido y la convicción de que estas tardes de viernes son las que dan sentido auténtico a nuestro proyecto empresarial. Porque limpiar y mantener higienizados los espacios es nuestra profesión diaria; pero encender una luz de oportunidad en la vida de las personas es, sin duda, nuestra verdadera vocación.

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