Limpieza de toldos

La limpieza de toldos no es una cuestión menor. Si bien es cierto que existen métodos domésticos para limpiarlos con agua, jabón neutro y un cepillo de cerdas blandas, no lo es menos que una incorrecta limpieza del toldo reducirá su vida útil y quizás destruya algunas de sus funcionalidades, en especial la impermeabilidad, el color y la textura.

No hay que olvidar que el toldo, en cualquier instalación comercial o institucional, es un elemento corporativo y, como tal, proyecta un mensaje que se percibe y se identifica como parte y todo de la imagen de marca global. Así, un toldo descuidado, sucio o descolorido se asocia a dejadez y, en consecuencia, a una cierta decadencia de la marca.

Habitualmente, los toldos adquieren su principal protagonismo con la llegada del buen tiempo, cuando cumplen una función imprescindible de protección solar. A menudo los toldos permanecen guardados y recogidos durante el resto del año; lo cual puede provocar, si se han almacenado manchados o húmedos, la aparición de moho o de una suciedad difícil de quitar después. Lo ideal es limpiarlos antes de guardarlos y, si es posible, volver a hacerlo justo antes de su colocación.

Una limpieza por partes

A la hora de limpiar los toldos, el interés principal suele llevárselo su parte frontal a la que, todo sea dicho, acceder no siempre resulta fácil ni seguro. Los especialistas en limpieza de toldos disponen de los productos y los equipos adecuados para realizar estas tareas con seguridad y eficacia. La tela de los toldos, por lo general, se basa en lona acrílica, PVC o fibra de vidrio, y suele incluir un tratamiento impermeabilizante que el uso de sustancias abrasivas de limpieza puede llegar a destruir.

La periodicidad en la limpieza de los toldos evita que las partículas de polvo y otras suciedades se incrusten en el tejido dificultando su posterior erradicación. Las manchas más difíciles —como los excrementos de pájaros— precisan el uso de sustancias y procedimientos específicos y, con frecuencia, la aplicación adicional de una capa impermeabilizante para mantener la funcionalidad —impermeabilidad, opacidad, termosoldado, capacidad ignífuga, etc.— y la calidad del tejido.

En ocasiones se descuida la limpieza de la parte interior de los toldos que, al estar menos iluminada, suele pasar más desapercibida. En ella se acumulan el polvo, el óxido y las telarañas. El uso de un plumero, de un cepillo o de un lavado a presión pueden ser buenas soluciones en función de las características del toldo y de la suciedad acumulada. Además, si el toldo cuenta con estructura metálica, hay que ser especialmente cuidadosos con los recodos, los huecos, los muelles y las juntas, en los que el polvo suele acumularse y, a la larga, oxida y daña el mecanismo. El tratamiento profesional, incluyendo la aplicación de aceites y productos lubricantes acertados, ayudará a repeler la humedad y la corrosión ocasionadas por la mezcla de óxido y agua.

La elección de especialistas

Una empresa de servicios generales de limpieza como Rodila Plus es capaz de ofrecer una limpieza de toldos eficaz, acertada y positiva que ahorra tiempo, esfuerzo y recursos económicos a sus clientes. En términos monetarios, a las ventajas derivadas de la externalización de las tareas no productivas de la empresa, la limpieza de toldos realizada por profesionales añade la prolongación de su vida útil —posponiendo así el consiguiente gasto de renovación— y la optimización de la imagen corporativa proyectada, con la mayor atracción de público potencial que ello conlleva.

A la hora de decidir cómo abordar la limpieza de los toldos, los especialistas consideran el tipo de toldo, el material con el que está hecho, la situación, la accesibilidad y la clase de manchas o de suciedad que hay que combatir. Un trabajo rápido, eficiente y duradero —sin quebraderos de cabeza y llevado a cabo por profesionales cualificados dotados con los productos y los equipos más innovadores en la limpieza de los toldos— es la diferencia principal entre una solución profesional y un remedio improvisado, con frecuencia incompleto, provisional y perjudicial a medio plazo.

El estado y la limpieza de los toldos corporativos influye, decisivamente, en la percepción de la marca y en el grado de atracción del establecimiento en relación al target. Externalizar estos trabajos supone, en definitiva, una apuesta de marca inteligente.