Limpieza de placas solares

La instalación de paneles solares supone una considerable inversión que debe retornar gracias a la producción energética del conjunto. Las placas fotovoltaicas generan electricidad cuando reciben la luz del sol —ya sea a través de estructuras fijas o por medio de seguidores solares móviles—, la cual se vende a la red eléctrica produciendo ingresos. En buena lógica, la suciedad sobre las placas reduce y limita la captación de esa energía, ocasionando mermas productivas que oscilan entre el 7 y el 17 % en cada célula fotovoltaica. En función del número de paneles afectados, la cantidad de días en los que permanecen sucias y el número de kilovatios que se dejan de obtener, esta realidad provoca pérdidas inadmisibles y fácilmente evitables.

Los especialistas en este tipo de energías renovables aseguran que la limpieza de placas solares debe llevarse a cabo, como mínimo, cuatro veces al año. No importa si se trata de instalaciones particulares, huertos solares o cubiertas de naves industriales, la limpieza es fundamental para optimizar los resultados. Cada hora que una placa está sucia —ni que decir cada día—, su propietario está perdiendo dinero.

Cómo limpiar las placas solares

Son muchas las causas que generan suciedad en las placas solares: el polen de las plantas y los árboles, los depósitos de sal (en las zonas costeras), el polvo (en las zonas urbanas), los residuos vegetales y los excrementos de las aves, especialmente difíciles de eliminar, son algunas de ellas.

La colaboración de una empresa de limpieza con experiencia y conocimientos en el mantenimiento y la limpieza de placas solares puede resultar imprescindible. Sobre todo si se tiene en cuenta que estas instalaciones suelen emplazarse en zonas de difícil acceso (como las cubiertas de las naves industriales), en vastas extensiones de terreno (lo que exige aplicar protocolos optimizados para multiplicar la eficiencia y la rapidez de los procedimientos de limpieza) o en áreas carentes de agua y electricidad.

La tecnología de las placas solares, por otra parte, requiere unos cuidados apropiados y el saber hacer correcto para mantener en perfecto estado las características físicas de la instalación. La teoría dice que con una esponja o una gamuza suave y un cubo con agua pura y unas gotas diluidas de lavavajillas es suficiente para limpiar las placas solares. Es cierto, en parte, pero la práctica permite comprobar que no siempre es factible llegar a todos los espacios de la placa solar, ni retirar el jabón antes de que se seque y produzca sombras improductivas en la superficie ni eliminar las manchas especiales, como el excremento de los pájaros. Además, si se utilizan productos incorrectos o cepillos duros, las rayaduras en la instalación reducen la productividad.

Las empresas con experiencia en la limpieza de placas solares, como Rodila Plus, disponen de los medios, los productos y los profesionales más idóneos para desempeñar esta tarea. Utilizan, por lo general, agua osmotizada 100 % pura aplicada a presión por medio de pértigas hidrodifusoras que trabajan en altura desde el suelo. Asimismo, cuentan con cepillos especialmente diseñados para el desempeño de esta actividad, y aplican un sistema de secado natural que no deja huellas ni señales. Nuestra profesionalidad nos permite escoger y aplicar, en cada caso, los procedimientos idóneos para la limpieza de placas solares en cada situación.

Rentabilidad inmediata

En pocos ámbitos de mantenimiento es tan evidente la relación entre la limpieza y los ingresos. Además de prolongar la vida útil de las instalaciones solares, este tipo de cuidados periódicos se traducen inmediatamente en una productividad optimizada y, en consecuencia, en mayores ingresos mensuales. La cantidad de energía obtenida depende del correcto funcionamiento de cada placa solar. Y los paneles solares limpios elevan al máximo exponente la cantidad de potencia que generan.