Lamentablemente, los medios de comunicación se encuentran plagados de sucesos desgraciados que nos ponen el vello de punta. Pero en Rodila Plus hemos sentido con una intensidad aún más especial la tristísima noticia del fallecimiento en Madrid, durante el mes de julio, de una mujer de 30 años que había estado limpiando su cocina, varias horas seguidas, con amoniaco y lejía. Los profesionales de la limpieza tenemos una responsabilidad adicional con la seguridad de nuestros empleados, desde luego, pero también con la divulgación de las prácticas y los procedimientos de limpieza más saludables y efectivos para todos.

Coincidimos plenamente con la Confederación de Comunidades y Usuarios (CCCU) al afirmar que mezclar amoniaco con otros productos de limpieza, como la lejía, produce reacciones químicas muy tóxicas y potencialmente dañinas para la salud. Mortales, por desgracia, en determinadas ocasiones. Venimos defendiendo esta tesis, contra viento y mareas, desde hace muchos años.

Concienciando a los profesionales de la limpieza

Somos una compañía de limpieza que trabajamos siempre con productos de última generación, 100 % seguros y ecológicos. Pero de vez en cuando nos vemos obligados a explicar a nuestras profesionales los motivos por los que no les proporcionamos lejía ni amoniaco en nuestros suministros. De hecho, su uso está prohibido para nuestros empleados. Sin embargo, y dado que es práctica habitual la subrogación de profesionales procedentes de otras empresas —sobre todo en los concursos licitados por las administraciones públicas—, periódicamente debemos explicar a los recién llegados que no admitimos estas sustancias a causa de su alto índice de peligrosidad.

Algunas son trabajadoras con muchos años de experiencia a las espaldas, toda una vida haciendo su labor del mismo —y peligroso— modo. Les cuesta cambiar sus creencias y costumbres. No importa: la seguridad es lo primero. Estudios científicos demuestran que las emanaciones de estos productos dañan las vías respiratorias y, como se ha podido comprobar triste y recientemente, pueden provocar la muerte.

La mujer fallecida padecía asma, lo cual pudo acelerar el fatídico desenlace. En todo caso, limpiar jamás puede poner en riesgo la vida de nadie. Y mucho menos la de los especialistas y los profesionales de limpieza, que dedicamos a ello la mayor parte de nuestro tiempo y servimos, habitualmente, de ejemplo para el resto de la sociedad.

Así que no lo olvides nunca: el amoniaco es un gas fuerte e incoloro cuya presencia en los productos de limpieza ha de quedar claramente reflejada en el etiquetado exterior de los mismos. Su inhalación o el contacto con el mismo puede resultar fatal, a corto plazo, y siempre es perjudicial a medio y largo plazo.

Una mancha puede quitarse de otro modo. Una vida jamás puede ser reemplazada.